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Administración de Empresas y la calidad como un pensamiento estratégico

Desde mucho antes de la creación del sistema nacional de competitividad e innovación (SNCI) en 2019, el cual articula varios sistemas, órganos e instancias relacionadas con competitividad, productividad e innovación; se ha hecho evidente la importancia de que los programas académicos respondan a las necesidades del sector productivo con el fin de que este cuente con talento humano competente, comprometido con el desarrollo del país y de la nación, dispuestos a modificar la realidad nacional y engranarla con un mundo cada vez más globalizado pero que aún conserva barreras comerciales invisibles, unas veces justificadas por la protección sanitaria y otras, por las exigencias de unos consumidores cada vez más exigentes.

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Es así como la asignatura del área de calidad del programa de Administración de Empresas de UCompensar, y su directora, busca mejorar la relación con los aspectos mencionados. Organizando conferencias internacionales, como la de TÜV Rheinland Perú, firma con 149 años de trayectoria en actividades de inspección y evaluación para facilitar el comercio internacional, presente en Colombia desde hace 10 años, que estuvo liderada por la

Licenciada María Carolina Bernal, auditora de certificación que hace parte del equipo. Quien nos compartió sus experiencias de trabajo internacionales y nos hizo reflexionar respecto a la importancia de los sistemas de gestión de la calidad en el desarrollo de las estrategias organizacionales, y de las necesidades de estas organizaciones de contar con personas que sean competentes y apasionadas por este tema.

Calidad estratégica en la administración

La calidad no solo debe ser un pensamiento estratégico de las organizaciones sino también, de manera especial, de las personas que laboran en ellas. La importancia de superar las expectativas de los clientes es un paso muy importante frente a la globalización de los mercados, se deben buscar la especialización de sus productos para ganar competitividad, para encajar en las restricciones o especialidades que pide este. Lo cual obliga a adaptarse a las nuevas exigencias para estar en el grupo de los mejores, los preferidos por los clientes; exigencia que aplica tanto para las empresas como para las personas que laboran en ellas.

En consecuencia, las organizaciones que logren esa adaptabilidad de sus productos y que enfoquen sus esfuerzos a satisfacer a sus clientes serán preferidas por ellos respecto a otras organizaciones que sean competencia directa o indirecta para ellas, siendo este punto uno de los beneficios de implementar sistemas de gestión de la calidad.

Sin embargo, tal implementación requiere de un compromiso “estratégico”, es decir que las directivas de las organizaciones lideren los cambios organizacionales requeridos; además de un alto involucramiento del personal que, siendo consciente de su papel en la consecución de los resultados, se esmere en hacer las cosas bien desde el principio, evitando fallas en toda la operación y en las áreas de apoyo