Formación profesional integral

Formación profesional integral y beneficios empresariales

Los cambios tecnológicos, laborales, sociales y culturales son permanentes y exigen nuevas competencias profesionales que permitan flexibilidad y adaptación. Es necesaria, entonces, una formación profesional integral orientada a responder a estos retos. En este sentido, la educación continua es de las mejores estrategias.

La formación profesional integral pretende lograr “autonomía, responsabilidad social y participación democrática en la vida y el trabajo” (Ott, 1999). Va más allá de las competencias técnicas, pues se enfoca en el desarrollo de la capacidad de reflexión y análisis. Así, existen tres dimensiones en la formación integral del ser humano: desarrollo personal, social y profesional (Inciarte y Canquiz, 2009).

Un factor esencial para alcanzar los objetivos de esta formación es contar con un ambiente en el que desarrollarse. Combinar requerimientos empresariales con intereses de los colaboradores impulsa el avance individual y aporta a la productividad empresarial.

¿Qué beneficios puedes obtener al brindar a tus empleados una formación profesional acorde con las necesidades de tu empresa? A continuación te explicamos.

 

Desarrollo personal en la formación profesional integral

El ámbito personal involucra aspectos como el desarrollo de la personalidad, la actitud reflexiva y la flexibilidad. Dentro de la formación profesional integral, comprender los componentes de la personalidad favorece el autoconocimiento y la construcción de planes de vida posibles.

Una capacidad crítica y reflexiva permite adoptar valores empresariales para asumir la responsabilidad de las propias decisiones. Además, esta formación mejora la flexibilidad personal ante avances técnicos, económicos y laborales.

Tu empresa puede beneficiarse al ofrecer opciones de formación profesional. De esta forma, tus colaboradores pueden desarrollar autonomía, habilidades de autoevaluación y capacidad de adaptación a nuevos entornos. Al tener en cuenta estas aptitudes, necesarias para el liderazgo organizacional, es posible impactar en las posibilidades de ascenso del colaborador.

Formación profesional integral y competencias sociales

Dentro de las competencias sociales que favorece la formación profesional integral, se encuentran la cooperación y comunicación. Por ejemplo, el fortalecimiento de las capacidades de conversación y retroalimentación es fundamental para trabajar en equipo.

Para Inciarte y Canquiz (2009), un factor importante de este tipo de formación es el desarrollo de la inteligencia emocional. Esta inteligencia mejora la capacidad de comprender emociones en el otro y ayuda a actuar adecuadamente en diversas situaciones desafiantes. Identificar áreas de trabajo en las que se requieran este tipo de competencias te ayudará a detectar a candidatos adecuados para la formación profesional.

 

¿Qué se debe desarrollar a nivel técnico?

En la esfera laboral, la formación profesional integral apunta a dominar técnicas de trabajo y aprovechar información del contexto. Así, la empresa determina cargos que requieran mayor desarrollo técnico o profesional, para definir opciones de formación.

Identificar colaboradores clave en la adaptación organizacional a cambios tecnológicos, sociales o laborales permitirá brindar formación integral profesional adecuada. En este sentido, la educación continua es la estrategia que mejor se ajusta a las necesidades empresariales. Esta educación permite desarrollar competencias personales, sociales o técnicas, según se requiera.

Es claro que brindar posibilidades de formarse integralmente para los colaboradores incide de manera positiva en el mejor desempeño y la motivación del trabajador. Asimismo, favorece la productividad y flexibilidad organizacional para adaptarse a nuevos retos del contexto.

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